En el arrabal de Triana

Antecedentes hospitalarios de la Hermandad del Cachorro

En el arrabal de Triana hubo desde mediados del siglo XV un hospital de Santa María de Goles o de las Cuevas, que pertenecía al gremio de contratación de marineros, estando ubicado en el barrio de Portugalete, a mediados del siglo XVI se instituyó una cofradía de penitencia de individuos negros, que diezmada por la mortandad de las landres, hubo que redactar nuevas constituciones en 1580. En esta se imponía el ser de raza negra como requisito indispensable para pertenecer a esta corporación. También se fijó su estación de penitencia en la tarde de Jueves Santo. La cofradía debía visitar la parroquia de Santa Ana y tres iglesias mas, llevando un Crucifijo y una Dolorosa; el domingo de Resurrección los cofrades regresaban al monasterio de las Cuevas, donde había quedado la imagen cristifera y con ésta regresaban hasta el hospital.

 

 

La devoción inicial de la cofradía fue a la Virgen del Rosario o de las Cueva; no obstante, la oposición en dos ocasiones de los dominicos a que existiese una imagen del Rosario con cultos fuera de un convento de la orden hizo que la corporación adoptase la del Rosario y de las Cuevas. En 1650, por la devoción en el barrio a la Virgen del Rosario surgió otra corporación esta vez compuesta por individuos de raza blanca quienes años después lograron la cesión de la Virgen por los cofrades negros. En 1673 volvió a suscitarse pleito entre la hermandad y los dominicos que se habían instalado en la ermita de la Candelaria. Al prolongarse el pleito la hermandad determinó cambiar la advocación por la de Patrocinio.

Por esa época hacia 1680, se fundó otra cofradía en Triana con el titulo de la Expiración de Cristo y Nuestra Señora de la Paz. En 1682 se le encargó la talla del crucificado a Francisco Antonio Ruiz de Gijón, se hallaba establecida en la capilla del Patrocinio en la calle Real de Castilla. En 1689 se produce la fusión de las dos hermandades y dos años después son aprobadas sus reglas para su gobierno. En ellas se regula la festividad del Patrocinio y se fija la salida penitencial el Viernes Santo, con nazarenos con túnicas moradas, con el Sato Cristo y su Madre. Sobre la devoción de Patrocinio, según es tradición, fue impulsada por el monarca Felipe IV, quien en su estancia en Sevilla visitó la capilla de esta cofradía y oró ante la Virgen, desde esa época contribuyó a sus cultos.

 
Manuel Mediano Vargas

Fuentes: Soledad Calauche Zamudio. Leyendas y anécdotas de la Semana Santa de Sevilla.


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