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La leyenda de la princesa Cava

Manuscrito donde se cuenta la historia de la Cava

Cuenta la leyenda, que esta tal Cava era hija del conde visigodo Don Julián, gobernador de Ceuta. La muchacha se llamada Florinda  y se distinguía por ser de una belleza especial.

Don Julián, allá por el año 710, la había enviado a Sevilla para completar su educación y preparar un buen matrimonio con algún príncipe visigodo.

Florinda (La Cava) hija del conde Don Julian

Su hermosura llamó la atención del duque Rodrigo (o Ruderico) quien, paseando un día por la ribera del Guadalquivir, la vió bañarse desnuda en el río.

Don Rodrigo, duque la Bética, casado con Egilona “la de los lindos collares” y cuya obediencia al rey Witiza era más que dudosa, (de hecho lo depuso y se coronó Rey de los Visigodos), quedó prendado de la hermosa muchacha e intentó seducirla.

Florinda ante las insinuaciones hace como que no comprende las palabras del rey, se resiste y responde con evasivas; pero este rechazo virtuoso no desanima a Ruderico quien  cegado por su hermosura insiste llegándole a ofrecer ser reina de España, aunque sin éxito.

Un noche de primavera, Don Rodrigo, “enamorado y en ardor”, violó a Florínda quien por otro lado, no gritó para que las damas de compañia la oyeran.

Desde ese día, Florinda será conocida como la Cava, que en árabe significa prostituta fina.

El Conde Don Julian, al enterarse de la deshonra de su hija y que había quedado sin ninguna reparación por parte de Don Rodrigo, se conjuró con los hijos del ya destronayo Witiza (que se encontraban refugiados en el norte de África) para devolver el trono a éstos y, aliado con un ejercito de trece mil jinetes africanos,  atravesaron el estrecho y dieron muerte a Ruderico y a toda su familia incluido el hijo que había tenido con la Cava.

Otra versión de la leyenda que parece más creible, cuenta que la Cava era la amante de Don Rodrigo, que la muchacha no era tan virtuosa y que su baño desnuda obedecía a una provocación calculada, confiando en excitarlo tanto como para conseguir que la desposase.

Don Rodrigo cayó en las redes de la joven y, ya sea por fuerza o con promesas matrimoniales, sació  su deseo, pero luego no llegó ninguna de las satisfacciones esperadas  de modo que,  al no ser elegida por éste como esposa y reina cuando ascendió a rey, conspiró con los partidarios del depuesto Witiza para traer los moros a la península.

Según la leyenda, el palacio de la princesa estaría pasando la Cava, en la actual Pagés del Corro, y de ahí que se conozca a esa calle por dicho nombre, la Cava.

Fuera como fuese, la muerte de Ruderico o Don Rodrigo acaba también con una etapa de la historia de España ya que los moros (aunque los partidarios de Witiza creyeran que habían venido a ayudarles), se quitaron pronto la careta y expresaron abiertamente que habían venido a conquistar la península para el Califato de Damasco y no a devolver el trono a nadie.

Elaboración propia: El Diario de Triana

Origen de las imagenes:

Fuentes consultadas:

  • El Agua. Mitos, Ritos y Realidades JA. González.
  • Leyendo leyendas. JM. M. G.
  • Cuadernos medievales. US.
  • Orígenes de Triana. M. Martín

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