Lucky de Triana

Lucky de Triana
Lucky de Triana, gran músico del barrio alfarero. Foto JBG

       Siempre le verás con un pañuelo en la cabeza, quizás para disimular su despejada frente. Se llama Roberto José Villarejo Álvarez, pero es conocido popularmente, como Lucky de Triana. Toca casi todos los palos en el mundo de la música, es autor, guitarrista, compositor, cantautor y también lleva la producción de lo que hace, además de ser un gran poeta. El eslogan favorito que utiliza el gran guitarrista alfarero es: “La música y el amor son universales”. Así se entiende otra de sus citas favoritas: “Cenar en compañía de una mujer y cantarle al oído”.

       Nació el 4 de noviembre de 1964 en el Postigo del Aceite, concretamente en la calle General Castaños, en pleno Arenal de Sevilla. A los dos meses, se trasladó su familia a Triana, a la calle Espartinas, al lado de la entonces Cruz Roja, hoy Hospital Infanta Luisa. Roberto es el segundo de seis hermanos. A su padre, también llamado Roberto, desgraciadamente, le vio fallecer al atropellarle una furgoneta. Su hermano Antonio, conocido por Nené, también perdió la vida, pero éste fue en un accidente de moto.

Miguel Gaviño y Lucky de Triana
Miguel Gaviño y Lucky de Triana, siguen haciéndonos disfrutar con su música.

        Cursó la EGB en el colegio P.P. Salesianos de Triana. De pequeño, dada su afición al Sevilla FC, su padre le regaló una camiseta del gaditano “Superpaco” y unos guantes de portero. Pero dejó de un lado su amor por el club de Nervión, y a los 11 añitos, fichó por el Betis infantil, entrenado entonces por Mani y Joaqui. Aunque Roberto no es zurdo, de niño jugaba siempre en la defensa como lateral izquierdo.

      Eran muchos los ojeadores de diferentes equipos, los que iban a presenciar los entrenamientos de la cantera verdiblanca, y como Roberto ya quería dejar el club heliopolitano, porque sus compañeros le quitaron un día la toalla en el vestuario, fichó por la UD Voluntad juvenil. En febrero de 1984, con 19 años se tuvo que marchar a cumplir el Servicio Militar a Vitoria-Gasteiz, donde juró bandera. Luego fue destinado al Monte San Cristóbal, en un pueblo llamado Ainzoain, a la entrada de Pamplona.

        En la mili pertenecía al arma de Artillería de Alta Montaña, siendo turuta a caballo con Clarín, plaza montada y escolta de música. En las fiestas de Santa Bárbara, en un partido de entrenamiento, el técnico navarro Pedro Mari Zabalza, le ficha para la cantera del Club Atlético Osasuna, donde coincide con Arozarena, Ibáñez o Bustingorri. Ya licenciado de sus deberes militares y con el apodo de Lucky, volvió a Sevilla y acabó jugando en Preferente como defensa líbero en el CF Tarso, del Polígono de San Pablo. Se retiró por una lesión mal curada del bíceps izquierdo.

La Anselma
Por las noches, es fácil ver a Lucky en la trianera Casa Anselma.

        Pero la verdadera afición y vocación del espigado Lucky de Triana es la música. Con la edad de 8 primaveras, su padre le regaló una guitarra de los cursos CCC, le puso una bandolera y, sin más, salió a la calle a aprender y practicar a la vez. Por supuesto, también era un fijo en el Rocío con su guitarra, del que es gran devoto. Actualmente, es muy habitual ir a Almonte con bandolera en la guitarra, moda que el bueno de Lucky fue casi pionero. Es un amante hasta la médula del Rocío y de la Blanca Paloma.

      Con 21 años, ya se dedicaba a la música de manera prioritaria, alternándolo con sus entrenamientos en el CF Tarso y sus estudios de inglés en Universidad de Idiomas de Sevilla. Por su afición a la música cofrade, entró como corneta en la Banda del Santísimo Cristo de las Tres Caídas de Triana, cuando en aquel tiempo, eran solamente cuarenta personas entre cornetas y tambores, no como ahora. Estuvo siete años en la banda del arrabal trianero, para pasar, nuevamente como corneta, a la Banda de la Cruz Roja, que dirigía magistralmente Enrique García Muñoz. Cada año tocaban nueve veces en la misma Semana Santa y una en la madrugada del Viernes Santo en Alcalá del Río o Alcalá de Guadaíra. Coincidió con el entonces corneta José María Montiel, actual sanitario del Real Betis Balompié.

       Siendo todavía un niño, a la edad de 12 años, ya entró en su primer grupo, “Duendes de Triana”, que cantaban sevillanas y rumbas, ensayando habitualmente de noche en la trianera Plaza Virgen de la Amargura. Eran cuatro chavales, entre los que estaba Antonio Vicente, compañero de Lucky en el Voluntad y Betis. Durante aproximadamente un año, estuvo en “Nubes”, una orquesta de rock, en la que tocaba un joven Miguel Ángel Rodríguez, hoy técnico de sonido de Canal Sur Radio. “Caireles”, “Dehesa” y “Altozano” fueron los tres siguientes grupos en los que participó Lucky de Triana.

Las Golondrinas
Jorge Benítez y Lucky de Triana, habituales clientes de Las Golondrinas. Foto JBG

        En 1986 abrió la popular Casa Anselma en Pagés del Corro, 45, y desde el segundo día, es Lucky un colaborador habitual, hace ya casi treinta años. Ya en 2011 forma junto a un hermano el dúo “Lucky & Alex”. Al año siguiente, grabó el disco “Dentro de mi alma” como guitarrista, con el cantaor y percusionista Miguel Gaviño Rivilla, conocido como Miguel de Triana. Un año después, se forma el grupo “Entre Sevilla y Triana”, con Miguel, Lucky, León y Rafa. Además de sevillanas y rumbas, se presentan con el género de “Flamenco Fussion Triana Descarao”.

       Entre las canciones más conocidas compuestas por Lucky de Triana están “Perdóname mujer”, “El Rocío” (instrumental), “Sevillanía sevillista”, vulgarmente llamada “Sevillana de la UEFA”, o “Tres medallas del Rocío”, plagiada entonces por el mismísimo director de la SGAE, Sociedad General de Autores y Editores. Esta preciosa y onda canción, la cantaron en su día el dúo “Plaza Nueva”, sin saber realmente, que la letra era del trianero Lucky, que me argumentó: “Siempre escribo para el pueblo, siempre”.

Jorge Benítez Govantes


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