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Una imagen trianera La Virgen del Buen Aire o de la mar

No tan solo son trianeras las imágenes religiosas que permanecen en Triana, sino que algunas otras aún cuando hoy día estén fuera, pero si tuvieron su origen en nuestro barrio. Y este es el caso de la que preside la capilla del Palacio de San Telmo. La Virgen del Buen Aire o de la Mar patrona que fue de la cofradía de los Mareantes de Triana conjuntamente con sus santos patrones San Pedro y San Andrés.

Historia de la Virgen del Buen Aire.

En un convento de los religiosos mercedarios en Italia (Cerdeña), recogieron una imagen de la Virgen, que les llevaron unos marineros dentro de una caja. Ésta había sido arrojada al mar, junto con la carga del barco, para aligerar el peso y salvarse de una tempestad que les amenazaba con el naufragio. Al salir la caja a flote, un viento apacible calmó la tempestad, y los navegantes encontraron dentro de ella una imagen de la Virgen con el Niño apoyado en su brazo izquierdo y en la mano derecha llevaba una vela encendida. Decidieron dársela a los frailes del cercano convento. Éste fue el origen de la advocación de la Virgen del Buen Aire, que los había salvado del  naufragio.

Con la Universidad de Mareantes  de Sevilla, en que se trataban todos los negocios relacionarse con el mar desde los comienzos del siglo XVI, estaba relacionada La  Hermandad de mareantes, también llamada Hermandad  de Santa María del Buen Aire. En ella se atendía a las necesidades de todos los que estaban relacionados con la Carrera de Indias  en Sevilla. Más tarde se fundó también el Colegio de San Telmo, donde se formaban los que iban a cruzar los mares en la Carrera de Indias. Todas estas instituciones fueron puestas bajo el amparo de la Virgen del Buen Aire.

Se veneró una imagen de la Virgen bajo esta advocación en una iglesia que, desde 1573, existió en Triana, hasta que fue trasladada al Palacio de San Telmo en 1704.

En el acta de los Mareantes del 6 de mayo de 1596 se acuerda que no habiendo altar en el hospital de esta advocación que conviene que en el Altar Mayor por donde en el presente está el Cristo, se haga en Altar y retablo con la imagen de Nuestra Señora del Buen Aire, con las imágenes de San Pedro y San Andrés, y en la peana del dicho tabernáculo en donde se encierra el Santísimo Sacramento, y en la dicha peana y en un lado de ella la comodidad donde se pueda poner el Santo Óleo.
Sin embargo esta decisión hubo de ser aplazada varios años por falta de fondos hasta que el 3 de mayo de 1600 se volvió a insistir sobre el tema.
Efectivamente tras lo ordenado en este cabildo se realizó el alto relieve por el escultor discípulo de Montañés, Juan de Oviedo, el joven. Dicho retablo fue colocado en la casa de la calle Pureza y Betis, (Casa de las Columnas) mientras se desplazaba la imagen del Cristo que hasta aquel momento presidía la capilla a un altar lateral. Fue en el siglo XVIII cuando se desmontó el retablo y el imaginero Pedro Duque Cornejo entresacó la figura de la Virgen para convertirla en imagen de bulto sedente que mantiene al niño en pié sobre su pierna izquierda para trasladarla al colegio de San Telmo. Lo único que se ignora es que fue de las imágenes de San Pedro y San Andrés.

En la actualidad se sigue venerando en Triana a la Virgen bajo esta advocación en la Iglesia de la parroquia del Buen Aire.

 


Ángel Bautista Guerrero y Archisevilla.org