AYER RECORDÉ

“Quien olvida su historia está condenado a repetirla”-Jorge Agustín Nicolás Ruiz de Santayana.

De cada lugar uno se lleva una flor, un paisaje, una voz, una lágrima, una experiencia, una carcajada, un recuerdo…

Mi querida Triana:

Ya sé que hoy es miércoles y yo te visito los domingos, pero son circunstancias excepcionales y tal vez en estos días de confinamiento te venga bien mi compañía y de paso yo te sienta más cerca de mi corazón.

Ayer, mientras aprendía de flores liofilizadas entre rosas dolomitas, alelíes, y miroclaudios…, en que adornan a mi Esperanza Trianera, me acordé de un muchacho, recordé un lugar Ficticio, donde recalé una vez con el afán de algo que en aquel entonces no sabía de qué trataba aquel empeño mío. Era un lugar mágico, una bomba de relojería, un cajón de sastre, donde se reunían los más locos escritores hispanoamericanos; era el perfecto manicomio de las letras, abanderado por seres mitológicos enamorados del verso y la prosa.

Aquel espacio era como caminar por las nubes entre destellos, nubarrones, tormentas, rayos y centellas, eclipses y soles mutantes, pero jamás un enclave tranquilo y reposado, sino un continuo “Brianstorming”, tormentas de ideas, pasándote por encima de tu cabeza, agachándote para que el puñetazo de uno no cayera en tu mejilla.

De aquel rincón asombroso y hechicero, me llevé las mejores carcajadas, los complejos más absurdos, los disfraces más logrados, y mis primeras letras tartamudas, unas veces, escritas en clave de mujer y, otras, vestida de hombre.

Recuerdo que me llamaron maricón muchas veces, y que una mujer se enamoró del travieso Daniel, que mi disfraz. O, entre otras lindezas. me dijeron que con mis letras no prendería ni una triste fogata. Y ya ves, Triana, me convertí en escritora pese a los augurios que me escupieron,

Y de ese mundo fantástico, también me llevé a aquel muchacho de mirada triste y letra suave, y que un día osé a preguntarle “¿De dónde eres?” y él me respondió “De la República independiente de Triana”

Ayer recordé, recordé de dónde vengo mientras hoy intuyo a donde voy.

Mi Triana bonita, te escribo para decirte que hoy me he despertado con la Salve Marinera que Triana dedicó a todos los que están trabajando por todos nosotros. ¿Quién no se va a enamorar de ti con estos gestos tuyos tan llenos de fe y amor?

Resiste, Triana, resiste mientras sueñas que la vida, la normalidad, volverá a tu barrio.

¡Un beso enorme para todos mis Trianeros!

M Ángeles Cantalapiedra, escritora
©Un lugar al que llegar ©Largas tardes de azul ©Al otro lado del tiempo ©Mujeres descosidas ©Sevilla…Gymnopédies