Desde la Plaza Manuel Oliver nos dirigimos a Procurador

Callejeos Plaza a Manuel Oliver Triana Procurador
Continuamos nuestro callejeo desde la plaza Manuel Oliver, cantaor de Triana.

Manuel Oliver nunca se dedicó de forma profesional al cante. Murió en el año 1989.

Ahora cruzad a los jardines que se ubican frente al Hotel Triana y deteneos en su centro. Sabed que estáis justo donde una vez estuviera el patio de la escuela del Dispensario Antituberculoso Infanta Luisa de Triana.

En el año 1916 se formó en Sevilla una Junta Antituberculosa dirigido por un patronato de damas con el objetivo de paliar los estragos que la tuberculosis estaba produciendo en la ciudad. Como vicepresidenta se nombró a una señora muy querida entre los sevillanos, la condesa de Lebrija, doña Regla Manjón, ofreciéndosele la presidencia a la reina doña Victoria Eugenia, que la aceptó gustosamente, apoyando a las damas sevillanas con visitas ocasionales y numerosas aportaciones económicas.

La junta comenzó su actividad celebrando la llamada Fiesta de la Flor durante las primaveras de aquellos años, con el objetivo de recaudar fondos que, junto a las aportaciones de los miembros del patronato y las donaciones recaudadas en mesas petitorias, se emplearon en enviar niños tísicos al sanatorio de Sanlúcar de Barrameda al principio y después para erigir el primer dispensario antituberculoso de Sevilla, que se situó en la Ronda de Capuchinos, en septiembre de 1917. En 1920 la reina acudió a Sevilla para colocar la primera piedra que daban inicio a las obras del Sanatorio del Tomillar, en la carretera de Alcalá de Guadaíra, inaugurándose su primer pabellón en el año 1924. Y sería ya en 1927 cuando la reina regrese de nuevo a Sevilla para inaugurar el segundo dispensario de la ciudad, el de Triana, justo aquí, en unos terrenos de propiedad municipal según recoge la memoria de la Junta Antituberculosa del año1922.

Un nuevo proyecto acaricia nuestra Junta; el Excelentísimo Ayuntamiento generosamente nos ha donado una parcela de terreno en el populoso barrio de Triana, tan necesitado de Instituciones Benéficas. El terreno fue cedido con destino a Dispensario, pero como su extensión así lo hace posible, nuestra Junta agregará a este establecimiento un jardín con una escuela al aire libre donde puedan educarse los hijos de nuestros enfermos, necesitados de aire puro.

Este nuevo centro llevará el nombre querido y reverenciado de nuestra virtuosa y amadísima Infanta Luisa, tan identificada con el pueblo sevillano.

 

Los vecinos acudían al dispensario cuando se sentían enfermos para saber si padecían la terrible dolencia. Los que eran diagnosticados se sometían a los tratamientos necesarios, incluidas vacunaciones a sus familiares, visitas domiciliarias, consejos higiénicos, donación de alimentos saludables e incluso ingreso en el Sanatorio del Tomillar si era preciso.

Según ha podido averiguar el autor de estos Callejeos, el doctor Antonio Ariza Camacho formó parte de la plantilla del Dispensario de Triana, donde volcaría su humanidad en paliar los efectos de la tuberculosis en los niños. Hoy se puede decir con satisfacción que los tiempos han cambiado para mejor y ahora, en este mismo sitio, son niños sanos los que juegan y se divierten mientras sus padres tapean en las mesas del cercano Bar Bombete.

No salid del parque infantil sin antes detener vuestra vista en el monumento a Naranjito de Triana, levantado en el año 2003 por el ayuntamiento de la ciudad tras su repentina muerte, obra del utrerano Augusto Morilla.

José Sánchez Bernal fue un cantaor profesional criado al amparo de las soleares que cantaban su padre y su tío en las tabernas del barrio. Se le considera artista desde niño porque a los 9 años ya cantaban por los escenarios. Pero sus cualidades lo llevarían con el tiempo a ser primera figura, participando en numerosos espectáculos por toda España y el extranjero, sobre todo durante las décadas de los años sesenta y setenta. Grabó muchos discos y recibió diferentes premios incluido el de Trianero de Honor. Naranjo, como le gustaba que le llamaran, se retiró en 1996 en plenas facultades, falleciendo en el año 2002 en su casa de la Cava de los Civiles, la calle Pagés del Corro.

Antonio Burgos dejó reseñado su perdida en un artículo publicado al poco de su muerte en el periódico El Mundo de Andalucía:

Cuentan las piedras de las columnas de los guardacantones de los Cuatro Cantillos que Naranjito ha respirado por última vez el mismo aire que El Cachorro el Viernes Santo por la tarde (…)  Añaden las cegada fuentes de la Cerca Hermosa que ha quedado escrito con la navaja de Manolo Bejarano en el palimpsesto del palo de la cucaña que ha muerto José Sánchez Bernal, el niño cantaor que le salió a aquel municipal que por las calles recogía naranjas amargas, siempre amargas (…)

 

A Naranjito le gustaba cantar una soleá compuesta por el mismo que aquí recordamos:

Algunas veces he bebío

en los charquitos del agua,

mira la sed que he tenío.

 

Ahora sí, abandonad la plaza por el lado contrario por donde entrasteis, la calle Procurador, por donde siguen estos Callejeos. En su arranque veréis las tapias del IPEP Sevilla, el Instituto Provincial de Educación Permanente.

Callejeos Calle Procurador

Este centro abrió sus puertas en el año 1937 como Grupo Escolar José María Izquierdo, formando parte del Plan de Construcciones Escolares Municipales que diez años antes obligaba a levantar colegios públicos en todos los barrios de la ciudad, siendo éste diseñado por el arquitecto municipal Juan Talavera. El colegio se construyó sobre unos terrenos de tejares y talleres también propiedad de Manuel Carriedo, y se dedicó a José María Izquierdo, intelectual de principios de siglo que destacó por su humanismo. Fue profesor en la facultad de derecho, periodista y escritor,  desarrollando su intensa labor cultural en el Ateneo de Sevilla. Su libro más conocido, donde volcó todo su amor por Sevilla, fue Divagando por la Ciudad de la Gracia. Hasta Luis Cernuda dedicó a José María Izquierdo unas páginas en su libro universal Ocnos. En ella lo describió como

Pequeño, moreno, vestido de negro, con ojos interrogativos y melancólicos, la cara alargada por unas oscuras patillas de chispero. Siempre en la biblioteca del Ateneo, escribiendo los artículos diarios en que tiraba a la calle su talento, cuando no iba con su paso escurridizo atravesando el patio matinal de la universidad o camino del río en su cotidiano paseo vespertino.

 

Murió en 1922, a los años de 36 edad.

Y ya que estos Callejeos han aceptado como padrino a Ángel Vela Nieto, que menos que llegados a este sitio reseñar que el Colegio José María Izquierdo o Procurador, como lo conocían comúnmente, fue su colegio, y que durante muchos años de aquella década de los cincuenta salió y entró por su vieja cancela, ancho paso para el alegre tropel, el niño que entonces era.

Pero dejemos que sea él mismo quien nos narre sus propios recuerdos:

Ocho años de mi memoria andan -o corretean, según- aún frescos por los patios y las clases de las dos plantas que conformaban el centro; por la azotea donde flameaba la bandera nacional; por la cancela de salida -ancho paso para el alegre tropel- que estaba cerca de mi casa, pegada al Corral del cura; por los marmolillos del umbral de Villa Vicenta que saltábamos a piola aguardando, en la punta de la calle San Vicente de Paúl, que se abriera la pequeña puerta de entrada -estrecha para el paso sin prisas- en la que nos esperaba el puesto de guardia de la portera y el seto tupido y verde como una frontera insalvable que separaba a los niños de las niñas.

El Grupo Escolar José María Izquierdo pasó en 1997 a ser la sede del instituto de educación de adultos que es en la actualidad.

 

Continuará.

José Javier Ruiz,  del libro “Callejeos por Triana”

 

— Más Callejeos por Triana 

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Presentación Callejeos por Triana. Segunda parte
Cubierta de Callejeos por Triana. Segunda parte.

 

 

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