El Mercado de Triana donde late el corazón del barrio

Mercado de Triana

Hoy nos acercamos al Mercado de Triana, un lugar emblemático de la vida del barrio que estos días además agasaja a los visitantes y vecinos del barrio con un mapping creado a iniciativa de los comerciantes del mismo. ¡Pasaros a verlo!

El Mercado de Triana se ubica en el corazón del barrio, junto al puente que lo une a Sevilla y en punto de confluencia de las calles más típicas del barrio (San Jacinto, Betis y Castilla).

Las primeras escrituras oficiales datan de 1823, pero desde antes vendedores ambulantes y agricultores comercializaban sus productos en este solar ubicado en una zona estratégica para los cultivos del Aljarafe, los barcos que descargaban en el muelle y para quienes accedían desde la antigua Ruta de la Plata.

Con motivo de la Exposición Universal de Sevilla de 1992 se llevaron a cabo una serie de obras de remodelación y modernización del espacio, razón por la cual hubo de ser trasladado de modo provisional a la calle Pagés del Corro, donde permaneció hasta el año 2001, fecha de su reinauguración. En el transcurso de las obras salieron a la luz los restos del antiguo castillo de San Jorge, algo esperado, pero además también aparecieron los restos de un desconocido cementerio almohade.

Mercado de Triana

De planta rectangular y con uno de sus lados mayores frente al río, el mercado tiene tres accesos principales, la entrada junto al puente de Triana, la que se ubica en el frente opuesto al encuentro de las calles Callao y Castilla, junto al arco del callejón de la Inquisición y, por último, el acceso desde la Calle San Jorge, coronada por un rótulo antiguo que firma PLAZA DE ABASTOS.

En el interior de la plaza se distribuyen los puestos en calles paralelas y perpendiculares, formando una retícula ortogonal; con 5 largas calles atravesadas por una central y otra al final, junto al alto muro del viejo castillo. Sobre cada comercio aparece en cada caso su correspondiente numeración y el nombre pintado a mano sobre paneles cerámicos como manda la gran tradición alfarera de este barrio.

Mercado de Triana años setenta

Pasear por el entramado de pasillos es toda una experiencia sensitiva, no sólo por la explosión visual y olfativa, sino también sonora, por las conversaciones que surgen entre paceros y vecinos, un ambiente auténtico que no ha perdido su esencia en todos estos años.

En todo este tiempo los negocios se han ido adaptando al entorno y los estilos de vida del momento.


– Fuente: Mercado de Triana

 







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