El reloj de la Cava de los civiles

 

¿Te has fijado alguna vez en este reloj de Triana?

Entre los relojes públicos de Triana resta uno que hoy pasa casi desapercibido: el de Pagés del Corro, Cava de los civiles; corona el edificio que la Maestranza de Caballería de Sevilla patrocinó en 1903 para que albergara un comedor que mitigara las necesidades en una época de hambruna.

Allí permanece dando generosamente la hora con el mismo sonido que escuchábamos los vecinos de la calle cuando pocos podían lucir reloj en la muñeca. Sus campanas nos acompañaban en las noches de insomnio y, puedo asegurar, que los chiquillos que crecimos tan cerca tenemos metido su sonido amigo en el alma. Entonces era la calle campo de juego, aceras de relax de los mayores al sol del invierno o al frescor de la noche veraniega; aquí se cruzaban sus campanadas con los ecos del cine Avenida. Tanta vida quedó en frío curso por donde los automóviles circulan entre sombras solitarias. Desaparecieron sus corrales y, aparte de alguna señal, sólo queda “el reloj de las monjas”, indesmayable, sin darse cuenta que nadie lo escucha y sólo lo miran los que buscan en su contemplación un tiempo tan distinto… Tan, tan, tan…

Aquel reló que marcó
la vida de los corrales
tan solito se quedó
que ya no lo escucha nadie.

Ángel Vela Nieto

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