Los braceros de la Vega de Triana

CARTUJA 14

Seguimos en Triana, 1818…

Los trabajadores del campo pasaban lo suyo. Las inclemencias del tiempo paralizaban la faena y los hombres, como no podían trabajar, no cobraban. Jornaleros sin jornal regresaban como tantas veces al hambre. Y ocurrió que la mañana del domingo 8 de febrero «una turba de braseros que pasaban de los mil, casi todos de la Vega de Triana y margen derecha del río, se plantaron ante las puertas del monasterio de la Cartuja reclamando jornales». El campo trianero pasó por mejores épocas.

Justino Matute, que acababa de publicar su obra básica -biblia trianera-, habla así de las huertas del arrabal: «El agua de sus pozos tenían propiedades medicinales, servían para curar las obstrucciones de las mujeres; se daba en su campo la estimable regalicia lampiña y la uva que se cosechaba era tan estimada como los naranjales de Los Remedios, la Cartuja o la Huerta de Molina, debiendo tomarse esta tierra como la más fértil de todas las que rodean la ciudad».

Ángel Vela Nieto


Fotografía: desdemitorredecobalto

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