Tal día como hoy nació Antoñita Colomé

Antoñita COLOMÉ-NIÑA. Foto:  Balcón Trianero
Antoñita COLOMÉ-NIÑA. Foto: Balcón Trianero

Tal día como hoy de 1912 nació en la calle Pureza una muñeca de carne y huesos, hija de un sombrerero de apellido Colomé y llamada desde su bautizo en Santa Ana, Antoñita. Es el año en que también nace un mito en la misma acera, porque al poco hasta allí traerían, coronado y a hombros desde la plaza de la Maestranza, a un muchacho llamado Juan Belmonte.
Antoñita era la finura andante y tenía claro lo que quería ser, y para conseguirlo hasta utilizó una fulgurante boda, la suya, con el bailaor-bailarín Antonio Triana, para liberarse de la oposición familiar. Quedó como la estrella del llamado “Cine republicano” y nunca olvidó a Triana donde quiso disfrutar de su retiro.
Fue nombrada Trianera de Honor durante la Velá de la Patrona del año 2000 y en su calle quedó una placa que promoví y redacté…

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“En honor de una trianera ilustre, ANTOÑITA COLOMÉ, quien en el antiguo número 18 de esta calle abrió sus ojos y recibió en su voz la gracia musical. Fue la primera estrella andaluza del cine y la copla. Triana le agradece la bondad y grandeza de su corazón”.

Su estampa, pizpireta y familiar, querida y admirada, quedó grabada sobre las calles que recorría cada día con su contagiosa alegría.

Ángel Vela Nieto

Pasodoble. Grabación original Odeón 1944. Reeditada por La Voz de su Amo en vinilo EP, 7EGF 613M en 1958.
Gracias al Blog Reminiscencias de la Copla por recuperar estas grabaciones.

LETRA

La de la Puerta Triana
¡vaya salero!
tiene muñecos en la cabeza;
la de la Puerta Triana
¡ay que te quiero!
vive soñando con la riqueza.

A su puerta llamó un día
la voz de un hombre bueno y cabal.
-Lo siento mucho, sentrañas mías,
si no hay dinero no hay na que hablar.

Yo te traigo el mundo entero,
no me importa ni el morir,
la mujer que tanto quiero
no tiene más que pedir.

La de la Puerta Triana
anda en boca de la gente,
igual que una soberana
pasa en coche por el puente.
Cuajaíta de brillantes
se jarta de presumir,
lleva escrito en el semblante
na de na me importa a mí.
A ver si alguno me acierta
tanto lujo quién lo gana,
era pobre y dio la vuelta,
qué tiene la de la Puerta,
la de la Puerta Triana.

La de la Puerta Triana,
niña bonita,
ya no hace cuenta de la riqueza;
la de la Puerta Triana,
¡ay qué penita!,
se ha echao un velo por la cabeza.

A la puerta de la Audiencia
sus ojos negros van a llorar.
Pague yo sola la penitencia,
la culpa es mía, mía na más.

Perdonad a ese cristiano
que robó por mi querer,
las caenas de esas manos
yo me las quiero poner.

La de la Puerta Triana
le da penita a la gente;
de negro mu de mañana
va llorando por el puente.
Ya no lleva ni un brillante,
ni a vuelto ya a presumir
y ahora tiene su semblante
como el que se va a morir.
A ver si alguno me acierta
por qué llora esta serrana,
era rica y dio la vuelta;
qué tiene la de la Puerta,
la de la Puerta Triana.

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