Fray Bartolomé de Las Casas, vecino de Triana, sevillano ilustre.

El Ayuntamiento de Sevilla durante este verano, ha dotado de iluminación artística el monumento a Fray Bartolomé de las Casas, situado junto al río, entre la calle Radio Sevilla y el Puente de Triana.

De las dos calles que tiene dedicadas en Sevilla, la ubicada en Triana con el nombre de “PROCURADOR”, fue aprobada por el Cabildo Municipal el 8 de julio de 1859, evocando la memoria de quien fue “Procurador de las Indias, Obispo de Chiapa e Hijo de Triana”.

Pero, ¿cuál fue la historia de este sevillano ilustre, vecino de Triana?

Bartolomé era hijo de un compañero de Cristóbal Colón en su segundo viaje a Las Indias.

Se sabe que su padre, que se llamaba Pedro, era comerciante y navegante, que nació en Tarifa hacia 1464 y que se casó en Sevilla, con Isabel de Sosa, hacia el 148­3/4.

Ese mismo año nació Bartolomé en Triana “puerto y puerta” siempre abiertos al Nuevo Mundo.

Bartolomé tenía 9 años cuando su padre emprendió su primer viaje a Indias, el segundo de Cristóbal Colón, al que acompañaba y regresó a Sevilla el 18 de octubre de 1499.Tuvo que ser muy emocionante el encuentro con su esposa e hijos después de cinco años de ausencia. Bartolomé a sus 12 años captaba aquello como la imagen de un super­hom­bre, Cristóbal Colón, que había descubierto al otro lado de la tierra otros mun­dos insos­pecha­dos, habi­tados por personas y poblados de mu­chas especies de plantas y animales desconocidos. El  portento de hom­bre se encon­tra­ba de vuelta en Sevilla y ofrecía las muestras feha­cientes y contun­den­tes de aquel singu­lar Nuevo Orbe, las mismas que iba a mostrar a los Reyes Fernan­do e Isabel que, por aquellos días, estaban con la corte en Barcelona:

“se partió de Sevilla, llevan­do consi­go los indios, que fueron siete los que le habían quedado de los traba­jos pasa­dos, porque los demás se le habían muerto; los cuales yo vide entonces en Sevilla, y posaban junto al arco que se dice de las imáge­nes, a San Nicolás. Llevó papagayos verdes, muy hermo­sos y colorados, y guaizas, que eran unas carátulas hechas de pedrería de husos de pescado, a manera puesto de aljófar y oro, y unos cintos de lo mismo, fabricado con artificio admirable, con mucha cantidad y muestras de oro finísimo y otras ­muchas cosas, nunca otras antes vistas en España ni oídas”. (Fray Bartolomé de Las Casas)

Bartolomé contempló todo esto con una insaciable curiosidad de niño. Indias y Sevilla se unían, no por tierra, sino por mar, y por lo que podía escuchar a distancias poco menos que insalvables. También escuchaba que Sevilla era como el centro de la tierra.

La novedad que llamó más la atención de aquellos sevillanos fue que cada uno de los expedicionarios­ de las Indias volvían­ exhibiendo indebidamente como trofeos a indios esclavos. Este hecho le impactó de tal forma  que no lo olvidó nunca.

Bartolomé, tras estudiar en Salamanca y recién graduado de abogado, se fue a América junto con su padre en 1502 como la mayoría, motivado por el espíritu aventurero y el ansia de riqueza. Durante 8 años tomó parte en la guerra contra los indios y los empleó para explotar la tierra.

Después de un corto regreso a Europa, como tenía ya los estudios necesarios, se le concedió ser ordenado sacerdote (diocesano), el primero en el Nuevo Mundo (1507).

El contacto con la realidad de lo que allí pasaba y conmovido por los abusos de los colonos españoles hacia los indígenas y por la gradual extinción de éstos, -los hombres perecían en las minas, las mujeres eran abusadas, ancianos y niños morían de hambre y familias enteras se suicidaban para escapar a la brutal explotación-, le hizo renunciar públicamente a sus encomiendas y empezó a predicar contra todo aquel sistema.

Se hizo dominico, consiguiendo una buena formación teológica y jurídica, que empleará en ese ideal de defensa de los indios.

Predicó a favor del pensamiento de la natural igualdad entre los hombres y condenó la fuerza dominadora que se pretendía respaldada por el cristianismo para explotar a los indios.

 Si son hombres, tienen todos los derechos: el derecho de vivir, de vivir en libertad, de poseer bienes y territorios, el derecho de gobernarse, de conservar sus tradiciones, sus costumbres , de practicar su religión , así como de ser invitados con toda dulzura , persuasión y bondad a abrazar libremente el evangelio. (Fray Bartolomé de Las Casas)

 Dedicó su vida al empeño de promover todos los derechos para todos.

Amonestó a los reyes denun­ciando las injusticias contra los indios por parte de los españoles, (aunque se tratara de su propio padre) y como consecuencia de ello se dictaron la Leyes Nuevas en que se prohibieron la esclavitud de los indios y ordenaron que todos quedaran libres de los encomenderos y fueran puestos bajo la protección directa de la Corona.

Desde 1551 hasta su muerte, Las Casas fue nombrado procurador de indios, con la misión de transmitir a las autoridades las quejas de la población indígena de toda la América española. Como Obispo de Chiapas, utilizará esa dignidad para dar mayor eficacia al ideal de su vida.

Sus escritos constituyen el primer informe moderno de derechos humanos. Y aunque la proyección de los mismos era demasiado avanzado para su época, es considerado junto a Francisco Vitoria, padre del moderno Derecho Internacional.

Inscripción en homenaje a fray Bartolomé de las Casas

 Elaboración propia: El Diario de Triana

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