La Navidad de antaño

Las tradiciones foráneas vienen a desplazar las nuestras que son menos rentables. Así, Papá Noel y Santa Claus acabaron con la entrañable costumbre de los aguinaldos. El 25 de diciembre era el día más feliz para los niños; visitaban a todo pariente dispuesto a soltar unas pesetas que acababan en el kiosco de tebeos, en la pastelería melojera y en la taquilla del cine en sesión infantil.

Navidad antaño

 

Luego está aquel aguinaldo “adulto” que recogían, a modo de agradecimiento anual por los servicios prestados, empleados y modestos funcionarios mediante la entrega de unas tarjetas que, hoy, son objeto de colección. Las Pascuas ya no son ni eso, ahora se le llama “Fiestas”… pero qué distintas.

 

En estos días suelo tener a mano mis tebeos para ojearlos, especialmente los almanaques navideños, aquellos ejemplares que, colgados con alfileres de palo en los kioscos, nos deslumbraban, nos atraían como algo mágico. En los de humor, historietas de pavos, muñecos de nieve, lotería… en los de aventuras, una completa de nuestros héroes preferidos: El Guerrero de Antifaz, Roberto Alcázar y Pedrín, Purk, el Hombre de Piedra, Pacho Dinamita… tantos y tantos que hicieron felices nuestros días y colmaban nuestra necesidad de soñar, de ser niños.

Y el día de Navidad era cuando surgía el milagro: íbamos en busca de los aguinaldos allá donde hubiera alguna posibilidad de unas pesetas. Y con ellas, sin pérdida de tiempo, al kiosco de la calle y de él a casa… La maravilla de las Pascuas se materializaban en aquellos cuadernillos de portadas atrayentes que en la noche o en horas de lluvia nos acompañarían como los mejores amigos.

Gracias, tebeo.

 

niños tbo

La vida sigue como esta Navidad evocadora…
Fin de año. No, a esas alturas ya no quedaba un mantecao en los corrales de vecinos, pero teníamos los flamantes tebeos-almanaques con sus historietas, chistes y pasatiempos. Y a ver quién había conseguido mejores aguinaldos y, como consecuencia, más almanaques…

El kiosco esperaría
a sus bolsillos colmados
de aguinaldos recaudados
para el fin que perseguía:
Entre la chiquillería
lograr alcanzar el sueño
de ser soberano dueño
de sus héroes de almanaques
y explotar cual triquitraque
o morir e el empeño.

kiosco Sevilla 1944
kiosco Sevilla 1944

Ángel Vela Nieto

     

Juegos y niños de antaño

Sé el primero en comentar

Dejar una contestacion