El antiguo cuartel de la Cava sale a subasta.

El solar del Ministerio de Hacienda se encuentra en el número 41 de la trianera calle Pagés del Corro. Foto: dds

El Estado sacará a la venta en noviembre el terreno de lo que fuera el cuartel de la Guardia Civil en la Cava de los Civiles en Pagés del Corro.

¿Con quién hay que hablar?

Según una noticia publicada por Diario de Sevilla, el Ministerio de Hacienda y Administraciones Públicas convoca una venta pública al alza para la enajenación de un terreno en el número 41 de la trianera calle Pagés del Corro. La fecha, el 19 de noviembre.

Estos terrenos propiedad del Estado forman parte del programa puesto en marcha hace tres veranos (y que finaliza el 31 de diciembre) por la comisión de Coordinación Financiera de Actuaciones Inmobiliarias y Patrimoniales. Este plan de Racionalización del Patrimonio Inmobiliario -creado para amortiguar los efectos negativos de la crisis económica.

Recuperamos aquí este artículo de Ángel Vela Nieto reclamando un destino apropiado para ese inmueble.

CUARTEL DE LOS CIVILES, TABERNA DE PEPE EL DE LA SEGUNDA Y PORTADA DEL CINE AVENIDA

El dedo de Rodrigo ¿CON QUIÉN HAY QUE HABLAR?

   Sí, con quien hay que hablar, si es que existe porque parece que no. La foto con la que mi amigoEmilio Jiménez Díaz ha ilustrado mi más reciente envío (Gracias, siempre, Emilio) me ha hecho recordar el desastre. Ahí aparece todavía airoso, aunque ya abandonado, desalmado de quienes le daban calor -aunque a veces demasiado- la casa-cuartel de los civiles, la que dio clásico nombre a las dos Cavas. El edificio es de la década de los cuarenta del siglo XIX y sirvió en su origen como “cuartel de inválidos”, o sea, que estuvo destinado a los pobres que regresaban milagrosamente vivos de las rencillas bélicas entre los que nada tenían que ver; las guerras son eso. Había otro cuartel congénere en Sevilla, el de la Calzá, que luego quiso presumir de hotel-garage, pero que no ofició como le ocurrió a nuestro Hotel Triana… Bueno, pues cuando la fundación de la Benemérita los pobres lisiados a mano o tiro airado se quedaron sin cobijo gremial, porque lo primero era lo primero, así que el charol de los tricornios dieron, a partir de entonces, un brillo inquietante al paisaje de la nueva Cava de los civiles.
         Y ahí, como una casa de vecino más (parecía que lo era), se mantuvo el edificio con hechuras familiares como tantas del barrio. Hasta que a principios de los ochenta desaparecieron sus moradores en busca de guarniciones rurales. Entonces empezamos a elucubrar, aconsejar y a quejarnos, porque veíamos que se estaba desmoronando un patio que hubiera hecho un servicio muy necesario a la comunidad trianera. Lo fotografiamos desde la azotea del edificio paredaño y enviamos la triste imagen (los tejados de tejas de canales agujereados y sin barandas los pasillos altos) a una sección de denuncias del diario ABC. Luego no dejamos de dar la tabarra con lo mismo tratando de evitar que se convirtiera en lo que es hoy: un solar devastado, triste como todo lo abandonado y -más doloroso todavía- en pleno corazón de lo que llaman con razones de sobra “el arrabal famoso”.
         Nunca pudimos saber a ciencia cierta a quien pertenece ese grano desidioso y pestilente en plena faz del barrio. ¿Quien es el dueño de la mierda que hay en el solar desolado? ¿El Ministerio de qué?  ¿Y qué pasa, que son marcianos esos señores…? Cómo es posible que siga ahí delante de las cámaras atónitas de los acalorados turistas del bus…? Cada vez que un alcalde paseaba por delante del desastre -hablo de los años ochenta y noventa- teníamos la mala suerte de que era de noche y en un ambiente tan festivo que todo se ve color de dibujos animados; me refiero al pasacalle que sigue a la noche del pregón de la Velá. Y ahí están las páginas de El Correo y algunas de libros con las quejas dolorosas por inútiles.
         Pedíamos que fuera, porque su estructura era ideal, taller para artesanos y academia de flamenco, amén de escenario teatral al estilo “Almagro”. Pero cuando vimos que sólo iba quedando de él -como una irónica muesca urbana- el lema “Todo por la Patria” en el retal de la fachada, sólo pudimos pensarlo en lo que era: unos cuanto metros cuadrados sobre los que se podía levantar un nuevo edificio para solventar alguna carencia de las tantas que hay ¿Existe mejor sitio para la escuela de baile y teatro?
         Pero, ¿con quien hay que hablar? Cada vez que le hacíamos ver a los sucesivos delegados el estado del ex-cuartel del que tenían poca idea de su existencia parecía que hablábamos del Pazo de Meirás… “¿El cuartel de los civiles? ¡Ojú!, eso pertenece a…”. A un fantasma, vamos. Eso pertenece a Triana, y todo por esta pobre patria a la que sólo saben ordeñarles las ubres de su fama como vaca sagrada del turismo de esta ciudad. Pobre vaca, y qué mala leche le va quedando…
        CUARTEL DE LOS CIVILES EN LA CAVA
      Así que cuando haya ocasión repetiremos la queja a nuestros nuevos representantes, porque da la impresión de que los únicos que saben que existe este agujero en pleno corazón de Triana son los desorientados turistas, los vecinos del corral Sánchez y los parroquianos de “El Ancla”. Luego presumen del barrio en Fitur.
         Pues preparémonos, amigos, a “celebrar” el año próximo el treinta aniversario del estropicio, y vayamos entonces con guitarras desafinadas y cantores afillaos a ver cuántas ratas salen huyendo. Y a lo mejor alguna al paso nos aclara, por su experiencia de vieja vecina, con quien hay que hablar para nosotros pasarles la información a nuestros políticos. Todo sea por esta pobre patria a la que le van quedando pocos patriotas.
Ángel Vela Nieto
Publicado en Tri@na en la red  el  2 de septiembre de 2011

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