¿Por qué Triana tiene identidad propia?

Triana, personalidad propia

Sevilla en la antiguedad era un ciudad espléndida.

El historiador y teólogo Juan de Marina, jesuita, hacia 1592 en su obra De rebus Hispaniae la describió así:

“En lo postrero de España, hacia el poniente, está asentada Sevilla, cabeza de Andalucía, noble y rica cuidad entre las primeras de Europa, fuerte por las murallas, por las armas y gentes que tiene. Los edificios públicos y particulares, a manera de casas  reales, son en gran número; la hermosura y arreo de los ciudadanos, muy grande”.

Triana era una población anexa, un arrabal.

“Con una puente de madera, fundada sobre barcas, se junta el arrabal con la ciudad y se pasa de una parte a otra”.

Debido a esto, Triana vio desde siempre cómo se instalaban en ella vecinos de la más diversa procedencia.

Tras la revuelta de las Alpujarras y la dispersión de los moriscos por las principales ciudades españolas se estableció en Triana la morería más numerosa de las de la zona.

Al mismo tiempo, la infiltración gitana que había ido bajando por el Reino de Aragón y estableciéndose en Andalucía, se instala en el arrabal al llegar a Sevilla.

Además estaba la permanente inmigración y emigración de la gente del mar que iba y venía de las Américas. Y es que Triana siempre vivió de cara al río.

El grueso de la población trianera pertenecía a las clases más bajas de la sociedad que habitaban en corrales de vecinos, y dentro de ella la etnia gitana ocupaba un papel muy marcado; Gentes muy humildes, vinculadas a actividades artesanales, siempre de manera especial a la alfarería, arrieros, venteros y de manera creciente, a todo lo que el mundo de la navegación pudiera generar.

La construcción de la Iglesia de Santa Ana es posiblemente, el factor determinante en la consolidación de una identidad trianera, pues permitió a los habitantes del barrio mantener una vida religiosa, con todo lo que ello conllevaba en esos momentos históricos, independiente de la de la ciudad, con liturgia, fiestas y devociones singulares, fundaciones de capellanías y enterramientos, desarrollo de hermandades y cofradías propias.


 

 

 

Real Parroquia de Santa Ana, Triana

 

Triana se convierte en punto de peregrinación para pedir los favores de Santa Ana y de camino, para disfrutar de un ambiente más abierto y diáfano, fuera de las murallas físicas y sociológicas de la ciudad.

Esto, la convivencia entre gentes de distinta cultura y teniendo en cuenta que el único vinculo físico con la amurallada Sevilla era un simple puente de barcas, (que no será eliminado hasta mediados del XIX cuando se inagura el puente de Isabel II), acabó por configurar su personalidad e identidad propia.

Desde finales del siglo XVIII hasta mediados del XX la cuidad entra en decadencia.

No obstante, Triana manifiesta una personalidad joven y renovada que destaca especialmente en la expresión de sus fiestas.

Es el periodo de la efervescencia del flamenco, cuya interpretación pasa de lo meramente folclórico a lo culto y de lo local a lo universal.

El ambiente diferenciado entre Sevilla y Triana es palpable.

Alguien llegó a decir que los hombres y la vida de la margen derecha del Guadalquivir eran diferentes a los de la margen izquierda, que Triana era una cosa y Sevilla otra.

Reflejo de esto es esta soleá:

“Tu sabes que yo te quiero,

pero en la calle de las Sierpes

yo me siento extranjero”

Aquella Triana, cuyas raices arrancaban del siglo XV, duró hasta finales de los cincuenta del siglo pasado.

Triana era un barrio populoso, laborioso e industrial y constituía el centro comercial de pueblos próximos como Pañoleta, Camas, Castilleja, San Juan, Gelves, Coria o La Puebla.

Tras la Guerra civil hasta 1970 las viejas casas de vecinos, seña de indentidad del barrio, se van demoliendo y sus habitantes emigran a los nuevos polígonos en las afueras de la ciudad; se crean nuevos barrios; toma forma la actual configuración urbanística.

Con el tiempo los límites de Triana, salvo por el río, se han ido difuminando, ampliando y anulando integrándose en la metrópolis. En lo que era realmente el núcleo de Triana han quedado pocos trianeros de raigambre.

Hoy Triana es relativamente distinta; Es un barrio moderno, aunque un buen sitio (por no decir el mejor) donde vivir o trabajar.

En la actualidad, trata de recoger y mantener lo mejor de su pasado y actualizarlo conforme a las condiciones del presente, pero manteniendo la personalidad propia de este barrio único en el mundo.

 “Triana, puente y aparte”

 

 

 


 

Fuente de la imagen: Google

Fuentes consultadas:

  • ORIGENES-DE-TRIANA M. Martín
  • revista-alborea- 3
  • celtiberia.net

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